La polarización ideológica.

Política ” …es el proceso y actividad orientada, ideologicamente, a la toma de decisiones de un grupo para la consecución de unos objetivos.”

Wikipedia, la enciclopedia libre.

Una persona “es definida como un ser racional y consciente de sí mismo, poseedor de una identidad propia. El ejemplo obvio –y para algunos, el único– de persona es el ser humano”.

Wikipedia, la enciclopedia libre.

Hipótesis del cambio, parte I: La polarización ideológica.

Intentemos justificar la rebeldía de nuestra generación. Preguntémonos un poco acerca del alcance de la rebeldía de nuestros padres cuando su rol principal era el de hijos. Notaremos que en su momento, ellos también fueron rebeldes.

Haciendo una rápida introspección acerca de nuestra rebeldía, nos daremos cuenta que es una reacción que surge como respuesta a un hecho, comportamiento o actitud contraria a nuestros intereses particulares. De la misma forma, notaremos que la rebeldía es inherente a la naturaleza humana desde el nacimiento del individuo hasta su muerte.

Cuando la rebeldía ante un sistema o modelo cualquiera no es cuestión de un solo individuo sino de varios, es muy probable que esa ‘rebeldía grupal’ termine convirtiéndose en una causa. De esa forma es fácil explicar por qué existe la diversidad ideológica en los pueblos y por qué es natural el constante conflicto al interior de la humanidad.

Ahora intentemos ir un poco más allá y preguntarnos por qué existe la rebeldía. No pensemos en un por qué justificado por causas particulares de cada momento histórico, porque lo que haremos será demostrar una vez más que la rebeldía es inherente al hombre.

Dado a la complejidad de este raciocinio y a la imposibilidad de darle una respuesta contextual, consideremos la siguiente hipótesis: en la humanidad siempre hay dos corrientes opuestas entre sí que coexisten en total y perfecta polarización ideológica.

Citemos un ejemplo: Muchos de nosotros creemos que nuestros padres son chapados a la antigua y que por eso no entienden ciertas actitudes de nuestra generación, considerándolos ‘excesos’ o ‘comportamientos inapropiados’. Y muy probablemente nosotros como padres tendremos el mismo problema con nuestros hijos.

Si esta hipótesis fuese cierta, existe una probabilidad muy alta que con cierta frecuencia una corriente sea más fuerte que la otra en un contexto determinado y que el relevo de corrientes se haga siempre de manera generacional. Una corriente eventualmente siempre triunfaría sobre la otra, pero solo de manera temporal. La otra permanecería en el letargo hasta que nazcan suficientes individuos para defenderla. Es la lucha constante entre los opuestos, caricaturizada por el hombre como las figuras del bien y del mal, lo positivo y lo negativo, lo malo y lo bueno.

¿Pero cuánto tiempo dura el apogeo de cada corriente? ¿Cuáles -o quienes- son los catalizadores del cambio?

Siguiente entrega: Hipótesis del cambio parte II, El papel de los líderes.

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